sábado, 5 de enero de 2013

Buenas noches dulce dulcinea

- Señora Gobierno, ¿quiere usted acercarse a mi mesa?
- No
-¿A qué se debe su negativa?
- A que usted no sabe nada de la vida.
- No entiendo.
- Ahí me lo demuestra. Tiene menos sesera que un disco sin carcasa.
-¿Sabe que lo que ha dicho no tiene sentido, verdad?
-¿Sabe que solo el que tiene que entenderlo puede darle sentido, verdad?
-¿Me está llamando ignorante?
- Lo hago
- Es cierto. ¿Me trae un café?
- Mejor té.
- Mejor, sí.

- Señoría exijo un camerino.
- Me temo que el espectáculo no ha terminado.
-¿Quien lo dice?
- El publico.
- Entiendo.
- No, no entiende.
- Pues al menos una vivienda digna.
- La tiene.
- El súper no tiene calefacción.
- Pero si nevera.
- No tiene cama.
- Pero si suelo y techo. Suficiente.
- No lo es. Cuando viene la gente a comprar, me molesta.
- Acostúmbrese. Le regalaré estos tapones. Son 10 dólares.
-¿No me los iba a regalar?
-¿A caso cree que mi sueldo de 12.000 dólares puede cubrir eso?
- Lo siento.
- Multa por acoso.
-¿Acoso señor?
- De algún sitio tendré que sacar el dinero para el yate.
- Comprendo.
- Váyase.

- Y la oruga murió.
- Y el capullo se fue.
- Y colorín mirado este cuento se ha terminado.

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